La desescalada se generaliza con el pase a la fase 1 de Madrid, Barcelona y la totalidad de Castilla y León y con media España avanzando a la fase 2, mientras la crisis sanitaria, cuyos datos de muertes y contagios se mantienen en la línea “moderada” del resto de la semana, sigue envuelta en el torbellino político por el pacto del PSOE con Bildu para derogar la reforma laboral.
Salvo la Comunidad Valenciana y parte de Castilla-La Mancha -que no han pedido pasar- y las provincias andaluzas de Málaga y Granada -que se incorporaron más tarde-, 15 autonomías se preparan para estrenar la fase 2, en la que ya no habrá franjas horarias para salir, como tampoco las habrá en poblaciones de hasta 10.000 habitantes que sigan en fase 1.
La desescalada se generaliza en medio del “optimismo” sobre la evolución de la epidemia, que este viernes registró unas cifras muy similares a las de toda la semana con los fallecimientos por debajo del centenar por quinto día consecutivo (58) y los nuevos contagios ligeramente por encima de los 400, pese a la reestructuración continua de los datos, como los de Cataluña, cuyos desajustes en las notificaciones de los últimos dos días preocupan en el Ministerio de Sanidad.
Ese “optimismo”, no exento de cautela, se recoge en frase pronunciada este viernes por el coordinador del Centro de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón: “Si mantenemos las medidas de precaución y de control de la transmisión que todos conocemos y tenemos cuidado en la vuelta a las actividades que van permitiéndonos el paso a las diferentes fases, podemos estar muy cerca de tener el virus realmente en niveles prácticamente indetectables”.
Pese a todo, las autoridades sanitarias van a estar a partir de ahora muy pendientes de los efectos de la eliminación de restricciones, por entrar en la fase 1, en las dos grandes áreas metropolitanas del país, Madrid y Barcelona, donde vive algo más del 15 por ciento de la población y que se han convertido, por ese orden, en los dos territorios más azotados por la epidemia.
MADRID Y BARCELONA
La Comunidad de Madrid llega por fin a la fase 1, tras solicitarlo por tercera vez y convertir las anteriores negativas del Gobierno en motivo de agravio vinculado a razones políticas, pese a la insistencia de Sanidad de que no cumplía los requisitos técnicos, como sostenía su propia directora general de Salud Pública, que dimitió tras formalizarse la primera petición hace dos semanas.
A la espera de que se publiquen los informes técnicos, Sanidad reclamaba a la comunidad madrileña una capacidad suficiente de diagnóstico, un plan de rastreo y el refuerzo de la sanidad primaria que tiene que llevar a cabo estas prácticas, lo que se recoge en el escrito ampliado remitido esta misma semana.
Cataluña ha seguido un plan más cauteloso con Barcelona y su área metropolitana, que han sido las últimas regiones sanitarias propuestas por la Generalitat para iniciar el lunes la desescalada en un proceso escalonado, que comenzó hace 15 días en las comarcas pirenaicas y las de Tarragona, que ahora pasan a fase 2, y siguió el lunes con las de Girona, Lleida y Cataluña Central.
A la fase 1 accede también la totalidad de Castilla y León, incluidas sus nueve capitales de provincia, que pasa a ser en adelante la unidad territorial, en lugar del área sanitaria como hasta ahora. Se mantienen una semana más en esta fase inicial Málaga, Granada, Toledo, Ciudad Teal y Albacete, que accedieron más tarde que el resto de provincias andaluzas y castellanomanchegas.
Igualmente permanecerá en esa fase la Comunidad Valenciana, como ha solicitado la Generalitat tras detectar un ligero aumento de los contagios. En total, 25 millones de personas (53%) estrenarán o seguirán en la fase 1, la que permite reuniones de hasta 10 personas, tomar algo en una terraza o comprar en un establecimiento sin cita previa.
Los otros 22 millones de habitantes (el 47 %) de 15 autonomías avanzarán a la fase 2 y podrán ya, con menores restricciones de aforo pero siempre con las distancia pertinentes, entrar en un bar, comer en un restaurante, hacer deporte a cualquier hora, bañarse en una piscina o en la playa, ir a una exposición, al cine o al teatro, eso sí con un límite de 50 localidades si es en un lugar cerrado y de 400 al aire libre, o hacer senderismo en grupos de hasta 20 personas.
El ministro de Sanidad, que ha anunciado que a partir del lunes se harán públicos todos los informes del paso a la fase 1 de las distintas comunidades, ha subrayado que lo habitual será esperar, antes del cambio de fase, a que se cumpla el plazo mínimo de 14 días ante la presumible petición de Madrid la próxima semana de plantear un avance, como ya ha insinuado.
TORBELLINO POLÍTICO
Las exigencias de Madrid y su pulso con el Gobierno forman parte de la dinámica de la crisis sanitaria, atrapada todavía en el torbellino político generado por el pacto, luego rectificado, del PSOE con Bildu para derogar la reforma laboral a cambio de una innecesaria abstención para sacar adelante la quinta prórroga del estado de alarma.
Ante tan controvertida decisión, que ha enojado a la oposición, a sus socios de investidura y a buena parte de los barones socialistas, el Gobierno -donde tampoco hay unanimidades al respecto- ha tratado de cerrar filas con un paso adelante de su portavoz, María Jesús Montero, que ha lanzado reproches a PP y ERC por dejarles solos tras defender el pacto con Bildu.
Tras la reunión del Consejo de Ministros, Montero ha dicho que el Ejecutivo “es fuerte y está unido pese a quien pese” y que cualquier diferencia, como las expresadas por los vicepresidentes Iglesias y Calviño, se deben a que “trabajan a destajo 24 horas al día prácticamente” y no todos conocen “al momento o al detalle” las tareas de los otros.
Sin paños calientes, los barones socialistas han sido muy críticos con el acuerdo, que llevó al presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, a dejar en suspenso el diálogo social hasta que se aclarara lo pactado.
El PNV, considerado socio de investidura preferente, ha alertado al presidente del Gobierno con su habitual estilo, por boca de su presidente, Andoni Ortuzar: “El depósito de confianza en este gobierno y el de Pedro Sánchez ya tiene la luz de reserva encendida”.

Foto: Un hombre con mascarilla camina por una calle del centro de Barcelona, este viernes, sexagésimo noveno día del estado de alarma por la crisis del coronavirus, cuando el Ministerio de Sanidad ha anunciado que Barcelona y toda su área metropolitana pueden entrar el próximo lunes en fase 1 de la desescalada. EFE/Enric Fontcuberta

Fuente: EFE

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